Un libro abierto para todos los ojos

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Educación A Cielo Abierto para una Pedagogía del Paisaje

Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza

Jean-Jacques Rousseau

Según datos de la OMS 1 de cada 7 adolescentes experimenta actualmente un trastorno de salud mental.

Children&Nature, red internacional creada por Richard Louv y referente para todos los que buscamos recuperar el vínculo de la infancia y la adolescencia con la naturaleza, afirma que existen más de 450 estudios científicos que muestran los beneficios del contacto con la naturaleza para la salud física y psíquica de la infancia y la adolescencia.

Más allá de esto, otros estudios científicos, como los de Louise Chawla y Victoria Derr, han relacionado el juego infantil en la naturaleza con todas las formas de cuidado ambiental: acción ciudadana, voluntariado, opciones por profesiones en el ámbito ambiental, conductas y hábitos de consumo sostenible…(1)

Son muchas las historias que muestran como una infancia cercana a la naturaleza es esencial para desarrollar ese vínculo con ella que nos lleva a amarla y protegerla.

El pasado 3 de Abril, la primatóloga y ferviente defensora de la naturaleza Jane Goodall cumplió 90 años. Fundadora del Instituto que lleva su nombre y del programa internacional Raíces y Brotes es uno de los personajes más relevantes e influyentes del panorama actual en el ámbito de la conservación del medio ambiente. Pasó su infancia y juventud al sur de Inglaterra, concretamente en Bournemouth, rodeada de animales y naturaleza. A los cuatro años cuentan que sintió una gran curiosidad por saber de dónde salían los huevos de gallina, lo que la llevó a pasar horas y horas investigando en un gallinero. Su familia, alarmada, llegó a dar aviso a la policía pero su madre, consciente del importante momento de descubrimiento para su hija, en lugar de reñirle, se sentó a escuchar con paciencia cómo Jane le relataba su excitante descubrimiento.

En la década de 1930, en España, en un pequeño pueblo burgalés “Un niño despeinado, con el rostro quemado por el sol, con el cierzo en la cara, correteaba por la paramera, siempre buscando algo en el regazo del viento, siempre preguntando algo a la línea del horizonte, con algo que aprender, con algún secreto que arrancar a la tierra, a las nubes, al sol, a las hierbas y a los animales….» (2)
 
 «Un niño creciendo en un pueblo vivo y palpitante que, como una comunidad extendida, le otorga esa red de seguridad con la que adentrarse en lo desconocido e indómito, en lo libre e infinito, con pie firme y alma pura, impelido por una curiosidad libérrima y un espíritu abierto y sediento”
. Este niño habría cumplido 96 años el 14 de marzo si un fatídico accidente no le hubiera arrancado de la vida en una remota localidad de Alaska. Su nombre, Félix Rodríguez de la Fuente.

Félix, como relata su hija Odile: No se escolariza hasta los 10 años. Pasó su infancia y la primera parte de su juventud en el campo, lo que despertó su amor por la naturaleza y una profunda vocación biológica. Desde su niñez explora incansablemente enamorado los diversos panoramas de la vida….”. Años más tarde, “Como vicepresidente de la ONG ADENA-WWF, impulsó el club juvenil Los Linces y el campamento de Montejo (Segovia), cantera de naturalistas que consagrarían su vida a proteger la naturaleza en nuestro país”.

En la primavera de 1907, muy lejos de Poza de la Sal, lugar de nacimiento de Félix, al otro lado del gran charco que representa el gran Océano Atlántico, había nacido una niña que igualmente pasó su infancia disfrutando y explorando la naturaleza, las 26 hectáreas de la granja familiar en Springdale, Pensilvania. Pionera en el mundo de la conservación, Rachel Carson comenzó a escribir a los ocho años sobre el mundo animal, regalándonos en 1956 uno de los primeros y más exquisitos libros sobre educación en la naturaleza “El sentido del asombro”(3), una excelente guía didáctica sobre cómo y por qué cultivar la capacidad de asombro en la infancia.

Un fuerte compromiso con la innovación educativa, cultural y social

Años antes, a este lado del charco, en nuestra Iberia, un grupo de catedráticos se habían separado de la Universidad de la época para defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral, creando en 1876 la Institución Libre de Enseñanza. Una institución privada, dirigida por Francisco Giner de los Ríos, y que agrupó a múltiples personalidades comprometidas con la renovación educativa, cultural y social: Gumersindo de Azcárate, Nicolás Salmerón, Joaquín Costa, Manuel Bartolomé Cossió….). Una institución que defendía la enseñanza en contacto con la naturaleza y las más avanzadas teorías pedagógicas y científicas, con la que colaboraron educadores, científicos y pedagogos de dimensión internacional como María Montessori, John Dewey, Santiago Ramón y Cajal, Miguel de Unamuno… También en aquella época de innovación educativa en nuestro país, finales del S.XIX y principios del S.XX, y más concretamente entre 1914 y 1931, Rosa Sensat dirigía la primera Escuela Bosque de España ubicada en Montjuich. Unos modelos educativos que dejaron sembraron semillas que quedaron latentes y que, afortunadamente, tras décadas de reposar en tierra infértil, han vuelto a brotar con fuerza.

Han pasado décadas desde estas vivencias, años durante los cuáles el ser humano se fue alejando de la naturaleza con la que convivía en armonía, para buscar “refugio” en zonas urbanas “llenas de prosperidad”.

Años que posteriormente, al tomar conciencia de esta desconexión de lo vivo, han ido dando paso a  términos como el de “biofilia” (amor congénito por lo natural) creado por Erich Fromm y retomado por Edward O. Wilson o el de “trastorno por déficit de naturaleza” acuñado por Richard Louv, escritor de “Los últimos niños del Bosque”(4) y fundador de la anteriormente mencionada red internacional Children&Nature, a la publicación de múltiples estudios que demuestran los beneficios de un contacto frecuente con el medio natural y una educación a cielo abierto y a la aparición de iniciativas y proyectos que pretenden recuperar lo perdido e ir más allá, construyendo un nuevo paradigma educativo.

Aquellos niños que disfrutan de un mayor contacto con el medio natural son capaces de afrontar mejor algunas de las situaciones adversas a las que son expuestos habitualmente y sufren menos estrés del que cabría esperar si no contasen con este factor protector que es la naturaleza.

(Corraliza y Collado, 2011)

Infancia y naturaleza: un vínculo de vida y pro vida

Una mirada a las infancias de cada una de las personas que formamos parte del equipo de Fundación Paisaje muestra también ese fuerte vínculo con la naturaleza en los primeros años. Un vínculo generado por un contacto directo y frecuente con el medio natural y que se ha desarrollado desde diferentes contextos, tanto desde el ámbito rural como desde el ámbito urbano. Porque sí, también en las ciudades hay múltiples opciones para conectar con la vida, solo hay que saber verlas, aprovecharlas y disfrutarlas.

Impulsar la iniciativa “Educar en Paisaje” va irremediablemente ligado a impulsar la Educación a Cielo Abierto porque nace de ella, de la conexión con la naturaleza y el correteo por esas zonas llenas de vida donde surge la convivencia con otros seres vivos, con las personas y gentes que crean el paisaje de los lugares que habitamos, desde sus tradiciones y saberes ancestrales.

Cuanto más nos alejamos, física y emocionalmente, de nuestra conexión con el resto de seres y elementos que pueblan la Tierra, más dificultades tenemos para relacionarnos con ellos.

Paolo Freire

Recuperar y afianzar estos vínculos es uno de los principales objetivos del Programa Formativo  y de las Redes de Aprendizaje que impulsamos. Cada una de las personas que participan en ellas está llena de vivencias vinculadas a la naturaleza que se reflejan en un fuerte compromiso, personal y profesional, para activar esos cambios que ponen en valor el poder regenerador del ser humano. Desde aquí, te animamos a acercarte y conocer a las que integran ya la Red de Educadoras en Paisaje y a las que este curso se forman para integrarse también en ella.

Como hemos visto, la disponibilidad o no de contar con una conexión cercana en la infancia a la naturaleza, determina no sólo un adecuado desarrollo personal, sino también la construcción de una conciencia y un compromiso ambiental y social, esenciales para contribuir a su conservación. Los beneficios del contacto con el medio natural son múltiples y tienen que ver con los planos físico, emocional, cognitivo y social. Aspectos que enlazan con los tres ejes transversales (paisaje, social e interioridad) de una Pedagogía del Paisaje en la que ese contacto debe ir unido a metodologías respetuosas y activas, a la mejora de la biodiversidad, al desarrollo de hábitos de vida y alimentación saludables, a la puesta en valor de una ganadería y agricultura regenerativas que no pierda el arraigo con la tradición y sabiduría local y ancestral, al fomento de la creatividad individual y grupal, al gusto por la belleza y la armonía y a la conexión con la interioridad y la comunidad.

Una comunidad que impulsa la conexión con la naturaleza y la realidad cercanas.

Desde su creación en 2021, la Comunidad Educativa a Cielo Abierto, busca e impulsa la conexión de la educación con la naturaleza y la realidad cercanas. Desde Fundación Paisaje, dinamizamos, facilitamos e impulsamos esta red que en la actualidad está compuesta por más de 500 personas procedentes de 18 países diferentes. Personas que, participando a diferentes niveles en sus grupos de cocreación y apoyo mutuo, van haciendo posible la puesta en marcha de diferentes actividades e iniciativas.

Desde ella te animamos ahora a sumarte al MES DE LA EDUCACIÓN A CIELO ABIERTO, educar al aire libre y polinizar saberes e ilusiones.

Puedes empezar repasando los secretos que Scott D. Sampson nos recomienda en su libro “Criando Salvajes” (6) coeditado por dos de las entidades que dieron lugar a la Comunidad Educativa A Cielo Abierto, La Traviesa Ediciones y la Red Estatal de Educación Física en la Naturaleza (REEFNAT)

Secreto nº 1:  

Fomenta las experiencias cotidianas en lugares silvestres o semisilvestres cerca de casa.

Secreto nº 2: 

Las niñas y niños tienden a valorar lo que tú valoras, así que empieza, tú también, a observar la naturaleza, dedicando unos minutos cada día a prestar atención al mundo no humano que te rodea.

Secreto nº 3: 

Presta mucha atención a las experiencias de los niños y niñas en la naturaleza y sigue su ejemplo. El mejor camino para conseguir inspirar pasión por la naturaleza es ajustar a sus intereses específicos las experiencias que planifiques y las preguntas que les plantees.

Secreto nº 4: 

Empieza con el gran concepto de que todo (incluida nuestra especie) está interconectado con lo demás. A partir de ahí, busca la oportunidad siempre que puedas para mantener viva la llama del asombro ante esta maravilla. Somos parte de la naturaleza y la naturaleza es parte nuestra.

Secreto nº 5: 

Todo lo que nos rodea está interconectado, no solo por el flujo ecológico de la energía y la materia, sino también por el flujo de las relaciones a través del tiempo. Nos rodean parientes, todo el mundo está interconectado en una gran historia inacabada. Comprender y experimentar esta historia puede ayudar a fomentar una profunda conexión con la naturaleza.

Secreto nº 6:

Quizás el mayor secreto para mentorizar en la naturaleza durante los primeros años de la infancia sea a la vez lo más fácil y lo más difícil de hacer. Es, sencillamente, sacarles al aire libre, quitarse de en medio y dejarles jugar.

Secreto nº 7: 

En la niñez, aprovecha sus inquietudes fomentando las experiencias en la naturaleza, facilitando muchos momentos de exploración y autonomía, en los que puedan demostrar sus capacidades.

Secreto nº 8: 

Crear oportunidades para que en la adolescencia pasen tiempo frecuente en la naturaleza salvaje, donde puedan participar en aventuras desafiantes con sus iguales. 

Secreto nº 9: 

Acompaña a las niñas y niños de tu entorno para ayudarles a disfrutar tanto de la tecnología como de la naturaleza, consiguiendo que el equilibrio entre la tecnología y el amor por la naturaleza se convierta en algo normal y deseable.

Secreto nº 10: 

En lugar de transmitir conocimientos y habilidades, tu principal objetivo al mentorizar en la naturaleza es ayudar a despertar un profundo amor por ella.

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Referencias bibliográficas:

(1) Educación Ecosocial. Como educar frente a la crisis ecológica. 2017 Fuhem Ecosocial & Icaria Ediorial.

(2) Félix, Un hombre en la tierra. 2021. Odile Rodríguez de la Fuente. Editorial GeoPlaneta. ISBN: 978-84-08-24835-4

(3) El sentido del asombro. 2021. Rachel Carson. Ediciones Encuentro. ISBN:
 9788413390789

(4) Los últimos niños del bosque. 2018. Richard Louv. Capitán Swing. ISBN: 9788494871016.

(5) El libro de la esperanza: una guía de supervivencia para tiempos difíciles. 2022. Ediciones Paidós. ISBN: 9788449338915

(6) Nuestra llamada salvaje. 2023. Richard Louv. Interpreta Natural. ISBN:9788409545049

(7) Criando Salvajes. El arte y la ciencia de enamorarse de la naturaleza. 2023. Scott D. Sampson. La Traviesa Ediciones. ISBN:9788494861130.

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