Donde el agua recuerda

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Cartografías sensibles en la escuela rural de Navafría

Hay aprendizajes que no comienzan en un libro de texto ni en una pizarra. Comienzan cuando el mundo reclama nuestra atención de forma directa: el sonido rítmico de un río cercano, el olor de la lluvia sobre la tierra, o el reflejo del cielo en un charco del patio. En las escuelas rurales, el paisaje no es un simple escenario decorativo; es un agente educativo en sí mismo, como lo debe ser en cualquier escuela.

En el aula unitaria multigrado de Navafría (Segovia), perteneciente al CEO La Sierra, el alumnado convive a diario con el río Cega, las fuentes tradicionales y la cacera madre (el canal tradicional de riego). En este entorno privilegiado, la maestra Laura Marugán García y la artista e investigadora Úrsula Tutosaus Caballé unieron sus caminos a través de la Red de Educadoras en Paisaje. Juntas se propusieron desafiar el enfoque tradicional de la educación mediante un proyecto que parte de una pregunta transformadora: ¿Basta conocer el agua para comprender nuestro vínculo con ella?

Las cartografías sensibles: dibujar la memoria y el cuerpo

Para ir más allá del ciclo del agua y los datos técnicos, Úrsula Tutosaus, cofundadora de Olote CreAacción, introdujo la metodología de las cartografías sensibles dentro del programa formativo «Educar en Paisaje». Lejos de buscar mapas geográficos exactos, esta propuesta didáctica de investigación-acción invita a explorar con el alumnado los lazos afectivos, corporales e históricos con el agua. Una propuesta que fue llevada al aula integrándola en el proyecto transversal sobre el agua, la sostenibilidad, el entorno y la educación al aire libre que desarrolla Laura Marugán con su alumnado desde hace años. Esta integración se llevó a cabo a través de tres fases diferenciadas dentro de la propuesta:

Observación y escucha atenta: Transformando los días a cielo abierto, en los que la actividad didáctica se traslada al exterior, en oportunidades de exploración para el alumnado, en las que rastrean los caminos del agua en el patio, la huerta, la lluvia y los charcos cotidianos.

Evocación y registro: A través de dinámicas de escucha y visualización guiada en el aula, acompañadas por el sonido del trasvase de jarras de agua, niñas y niños bucean en sus propios recuerdos familiares y comunitarios. En esta fase la palabra agua atravesó distintas áreas curriculares invitando a leerla, escribirla, analizarla, investigarla, calcularla….

Creación y puesta en común: Desde lo anterior, la creación de cartografías sensibles continuó hacia su vertiente plástica. Utilizando técnicas libres y experimentación con pigmentos y transparencias, los estudiantes plasmaron mapas únicos, escribieron y contaron sus propios relatos. Algunos reflejaban la ruta de su casa al río; otros, el fluir del agua por el interior de sus propios cuerpos.

«Imaginé que ese gluglú del agua que sentía en mi barriga eran personas chiquititas nadando dentro de mí, y me daba la risa»

Alumna de 4 años del aula de Navafría

El aprendizaje situado: compartir

La experiencia culminó con la creación de una instalación artística en el vestíbulo de la escuela. Las cartografías se expusieron al trasluz, sobre sillas-atril y enmarcadas con elementos naturales del territorio. En una asamblea respetuosa, cada autor presentó su obra y el grupo propuso títulos alternativos basados en lo que les transmitían, multiplicando y expandiendo de manera colectiva los significados del agua. Desde aquí el aula se extendió a la escuela y, la escuela hacia el territorio.

Este proyecto, resumido en este artículo publicado en Graó, nos demuestra que el cuidado del entorno y su regeneración, no nacen del miedo sino de la conexión y una profunda conciencia de pertenencia.

Cuando el paisaje se siente como parte del propio cuerpo y de la historia familiar, el deseo de protegerlo surge de forma natural.

Cuando el paisaje se siente, ya no vuelve a mirarse igual.

¡Gracias, Laura y Úrsula por crear y compartir esta experiencia tan significativa que pone en valor la necesidad de regenerar el ciclo del agua desde lo que somos!

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